“LA EDUCACIÓN ES UNA VERDADERA PRIORIDAD Y NO UN SLOGAN DISCURSIVO”

Entrevista a Carolina Estebarena – Legisladora Porteña

¿Qué opinión le merece la situación económica de los comerciantes en estos tiempos?

Es doloroso ver tantos comercios cerrados, pero también quedaron muchos en pie y hasta abrieron nuevos locales, gracias al enorme espíritu emprendedor que hay en la Ciudad.

Ciertamente la decisión del Gobierno Nacional de encerrarnos durante tanto tiempo, afectó en todo el país la actividad comercial, en algunos casos al punto de tener que bajar la persiana por siempre. Es angustiante escuchar esas historias, de comerciantes que no pudieron sostener el negocio, tras la prolongadísima cuarentena. Y los que resistieron, tampoco la tienen fácil, cuentas atrasadas, pocos clientes, poco consumo.

De todos modos, sectores muy golpeados, como el de la gastronomía y la hotelería, recibieron un acompañamiento permanente del GCBA que incluso elaboró proyectos de alivio fiscal, que fueron aprobados recientemente en la Legislatura. Nos gustaría hacer más pero en este punto es importante recordar la inconstitucional quita de los recursos coparticipables, que significó que la Ciudad deje de recibir más de 65 mil millones de pesos, lo que obligó a reducir el gasto público no sólo debiendo cancelar obras sino también impidiéndonos dar la ayuda económica que podría haber colaborado a paliar la grave situación en la que se vieron inmersos tantos comerciantes por los sucesivos decretos presidenciales que dieron lugar a una “cuareterna”.

¿Cómo se encuentra el sistema educativo? ¿Se puede volver a clases presenciales?

En la Ciudad de Buenos Aires ya volvieron las clases presenciales, lo hicimos de modo escalonado, y desde el lunes 5 de julio completamos todo el nivel secundario.

Para el Ejecutivo porteño y los legisladores de la bancada oficialista, la Educación es una verdadera prioridad, no un mero slogan discursivo como lo es en el caso de los diputados de la oposición o de los sindicatos que combaten la decisión de que las escuelas estén abiertas sin datos ni argumentos sólidos que respalden su clamor.

No les alcanzó con ver las consecuencias en niños y jóvenes, de haber estado encerrados todo el año pasado, teniendo clases virtuales únicamente, si es que las tenían, porque algunos docentes no dictaban clase sino que solo enviaban tarea por mail o WhatsApp.

Desde el principio fui una de las más fervientes defensoras de la presencialidad escolar, considerando no sólo la evidencia generada en otros países que indicaba que las aulas, por supuesto si se respetan los protocolos, no son focos de contagio, sino también el impacto negativo que tiene en la salud integral de los chicos el encierro y la falta de contacto físico con sus compañeros y docentes: desde trastornos de ansiedad o alimentarios hasta alteraciones en el sueño y dificultad para concentrarse, por citar algunos ejemplos. Además, con las escuelas cerradas aumentó la deserción escolar, muchos no pudieron seguir las clases o directamente dejaron de cursar -por no tener un dispositivo (celular, Tablet, computadora) o por tener que compartirlo con otros integrantes en su hogar o por no tener internet, entre otras razones vinculadas a las desigualdades a las que nos expuso la virtualidad-.

En efecto, la escuela es garante tanto de inclusión como de equidad a la hora de aprender.

Celebro entonces que, en la Ciudad, gracias al esfuerzo y compromiso de toda la comunidad educativa, tenemos a los chicos en el colegio, presencialmente, aprendiendo al lado de sus compañeros y viendo enfrente a sus docentes, no a través de una gélida pantalla.

¿Cómo ve la situación sanitaria? ¿El sistema de salud da abasto?

Es sabido que en los últimos meses aumentó la ocupación de camas de terapia intensiva con casos de COVID, pero en la Ciudad el sistema da abasto. Nuestra estrategia de testeos hizo posible detectar y aislar a muchas personas a tiempo, impidiendo que se propague el virus. De hecho, a los 27 dispositivos DetectAR en los que se testean contactos estrechos de casos confirmados, le sumamos unidades febriles en 20 hospitales públicos (para personas con síntomas) y 15 unidades de testeo móvil (para personas que conviven o pasan mucho tiempo con gente de riesgo), además de los 2 centros exclusivos para docentes, entre otros. Asimismo, el plan de vacunación se implementó con éxito, siendo valorado por todos los porteños tanto por la eficiencia del proceso establecido en nuestros vacunatorios como por el buen trato recibido no sólo por parte del personal de salud sino también el de los administrativos, muchos de ellos voluntarios que con amor dedican su tiempo a colaborar en esta acción tan relevante en la gestión de la pandemia. Asimismo, es de resaltarse que aquí en CABA vacuna que llega, vacuna que se aplica, respetando el criterio sanitario establecido por etapas para los distintos grupos según el riesgo, sin privilegios ni “vacunados VIP”.

Así es como en materia sanitaria la Ciudad está preparada para continuar respondiendo a este flagelo, con la responsabilidad y el compromiso de sus funcionarios así como con una política pública basada en la evidencia, no en la improvisación ni en cuestiones ideológicas.