“HUBO DESINVERSIÓN EDUCATIVA EN LA ERA VIDAL”

Entrevista a Débora Galán – Diputada de la Provincia de Buenos Aires.

  • ¿Qué opinión le merece la situación económica de los comerciantes en estos tiempos?

La gestión de Cambiemos hizo que llegáramos a finales del 2019 con cierres masivos de comercios y pymes, por eso el impacto de la situación excepcional de la pandemia repercutió tan duro en los comercios al restringir algunas actividades para prevenir contagios.  De todas maneras, para compensar esos cierres y restricciones de actividades, se pusieron en marcha varias medidas económico-financieras, programas como el FOGABA y el de Recuperación Productiva 2 (REPRO2), una herramienta para sostener el empleo en sectores con dificultades económicas. El Banco Provincia, entre otras opciones, implementó tres líneas de crédito para compra de bienes de capital, insumos y materias primas. Al mismo tiempo, ARBA implementó medidas de alivio fiscal para empresas, pymes y comercios. Claramente no alcanza y sabemos que los comercios y pymes son los principales generadores de empleo genuino, por lo que hay que seguir trabajando para ellos. La devolución del impuesto a las ganancias también será una inyección para fortalecer el consumo de los sectores medios.

  • ¿Cómo se encuentra el sistema educativo? ¿Se puede volver a clases presenciales?

El sistema educativo tiene distintas realidades en cada modalidad y nivel.  Y, a su vez, en cada región y cada distrito. Dar una respuesta muy amplia peca de dejar afuera algún diagnóstico, que se va construyendo en relación a la pandemia por etapas. Además, de estar condicionado por los contextos económico-sociales de cada estudiante. Y, luego, tenemos la labor enorme que han llevado adelante las y los docentes.  La educación en la era Vidal se puede ilustrar además de la fuerte desinversión, con el Plan Provincial de Robótica Educativa, que fue financiado con fondos nacionales, y el programa rebautizado “Aprender Conectados” reemplazando al “Conectar Igualdad”, cuyo cierre fue justificado diciendo que el “76% de los alumnos de escuelas primarias cuenta con un celular”. Ambos alejados de la realidad de las niñas, niños y adolescentes que forman parte de la educación pública. En este marco, nos encontramos en medio de una pandemia donde tener el servicio de luz e internet, sumado a algún dispositivo como celular, computadora, netbook o notebook, fue fundamental para sostener la continuidad pedagógica tanto para docentes como para estudiantes. El problema de arrastre de la no accesibilidad a estos servicios, que se volvieron de primera necesidad, para transitar en casa la pandemia, claramente dejará problemas a resolver cuando se retome la normalidad. La vuelta a la presencialidad cuidada se da en el marco del Plan Jurisdiccional iniciado a principios de este año lectivo: el uso correcto de tapaboca todo el tiempo, respetar el distanciamiento requerido, los ingresos y egresos escalonados para evitar la concentración de personas, entre otras. Para tener en cuenta, el gobierno de la Provincia dispuso el refuerzo de las medidas de cuidado de Covid-19, una de ellas es la iniciativa “Buenos Aires en las escuelas”, en la cual se distribuyen 33 mil dispositivos medidores de dióxido de carbono (CO2) a las más de 11 mil escuelas de gestión estatal.

  • ¿Cómo ve la situación sanitaria? ¿El sistema de salud da abasto?

En línea con lo que vengo planteando, sin entrar en la pesada herencia, no podemos dejar de señalar nunca cómo se recibe una gestión, porque eso marca desde dónde se sale, en la carrera para ganarle la batalla a la pandemia. El sistema sanitario, al momento de comenzar la pandemia, indicaba que iba directo al colapso. El “desborde”, como indica la palabra, no llegó a colapsar catastróficamente, fueron tensando las capacidades de dar respuesta a todo, desde respiradores, camas, personal de salud.  Pero se hicieron los máximos esfuerzos para que el sistema de salud no explotara, siempre hay que remarcar la labor exhaustiva del personal de salud en su totalidad. El trabajo inmenso que realizaron y siguen realizando. Perdí a un amigo enfermero, joven, sin enfermedades preexistentes, amando y dando literalmente su vida por todos y todas nosotras. En honor a él siempre voy a valorar más a todas esas personas que dejaron la vida, que sacrifican sus familias, para estar en el frente de batalla. Así y todo, en el marco de la emergencia sanitaria la provincia de Buenos Aires pudo incorporar 1.500 camas de terapia, sumar 1.221 respiradores, terminar 125 obras, incluir 8.970 nuevos profesionales de distintas especialidades y entregar 86 millones de insumos variados.