SACRIFICIO, ALTO RENDIMIENTO Y UN CORAZÓN QUE PUDO MÁS

El Morenense que dejó todo en la competencia, incluso un desgarro.

Iván Orellana, el joven de 18 años que comenzó su hazaña en Santa Rosa de Calamuchita -Córdoba – la semana pasada . Fue en busca de entrenamientos de primera categoría y se encontró con diversos obstáculos.

Iván, al final de la fila espera el comienzo de la competencia.

El fin de semana, en la misma ciudad hubo tres torneos con más de 200 jóvenes de toda la Argentina. El primero de ellos fue de TaeKwonDo. Luego de peleas muy trabadas, duras y técnicas logra llegar a la semifinal, pero en ese momento sufre un fuerte desgarro en la pierna izquierda, en la zona del muslo posterior que le impide continuar con la competencia.

Primer momento de la lesión donde le indican no continuar.

Pasan las horas y el sin sabor del morenense se hacía sentir. El médico le indicó que no podía continuar pero en ese momento es donde el corazón mandó más que el cuerpo y decidió presentarse a competir en la disciplina de Point Fighting, Kick Boxing. Aquí también logró llegar a la semifinal luego de mucho sacrificio, estrategia y un desgarro que lo acompañaba.

Supongamos todo lo que pudo haber pasado por la mente de Iván: “Más de una semana lejos de su casa, de su familia y amigos; el increíble esfuerzo físico y económico de sus padres que lo respaldaron,  más de 10 años como competidor”. Todo ello sonaba en su cabeza y un dolor en la pierna que le impedía estar en su mejor nivel.

Faltaba un torneo más de la disciplina Full Contact Dupla. Es decir, mayor contacto, mayor exigencia y en equipo. ¿Su compañero? Un joven rosarino con gran nivel que sabía que si Iván no podía competir se quedaba sin participar.

Iván, listo para la última pelea.

Demás está decir que las recomendaciones médicas eran que no podía seguir luchando. Caso omiso, se puso los guantes, el bucal, todo lo que tenía; y salió nomas a puro coraje con su compañero en busca de ese logro.

Ganador en Full Contact pero con la pierna dolorida

Salieron campeones. Así es, como si fuese una historia de película.

Junto a su padre y entrenador Hugo Orellana.

Hoy Iván, se está recuperando de su lesión, pasarán días para volver a estar óptimo, pero eso es lo de menos. Él sabe que dio lo mejor que tuvo a pesar de que el cuerpo le jugó una mala pasada. Su coraje pudo más y la magia del deporte lo premió.