ALLÁ, EN NUNCA JAMÁS

Por Luciano Camarero (@TioLuchi)

Me levanto todas las mañanas y miro hacia la otra cama para ver si volviste o si seguís de viaje.
Hace rato que Peter Pan no deja que vengas. 
¿Te has portado mal? ¿Cuándo vendrás de visita? 
Allá, en Nunca Jamás, estás feliz. Lo sé. 
Te imagino jugando con Lorenita, Ariadna y Lautaro. Y con un montón de otros chicos iguales a vos. 
Decile a Campanita que te acompañe un ratito a visitarme. Necesito sentir tus caricias en mi pelo.
Allá, a Nunca Jamás, yo no puedo ir. Aún no tengo alas. Pero el día que las tenga, sé que me dejarán pasar porque mi alma es igual a la de ustedes. 
Y sólo ese día, allá en Nunca Jamás, vamos a poder volver a jugar. 
Esperame. No te vayas… 
O pedile a Peter Pan que te traiga de la mano.